¡No huyas de la tristeza, es buena!

Vivimos unos tiempos donde la tristeza y el mal humor se consideran una característica poco deseable en una persona.

Carpe diem, vive la vida, viaja, se libre, cuerpo perfecto, marketing y anuncios de autoayuda y de la búsqueda continua de la perfección y de la felicidad, son comunes en nuestros medios. Parece que el mundo nos está exigiendo que seamos felices construyendo toda una industria a nuestro alrededor. Pero, pese a todo este culto a la felicidad, la ciencia nos demuestra que la tristeza no solo es necesaria, sino que nos beneficia.

Ya hace muchos años, las tragedias griegas exponían y entrenaban a la gente a aceptar las inevitables desgracias como parte de la vida. Muchos otros personajes célebres como Shakespeare, Beethoven o Chopin, integraron también la tragedia y la tristeza en sus obras como algo meramente natural. De hecho, muchos filósofos han creído (y creen) que aceptar el mal humor y la tristeza es esencial para vivir una vida plena.

Hay pocas cosas en nuestras vidas que sirvan para nada y las emociones no son una excepción. De hecho, las emociones humanas incluyen más emociones “negativas” que “positivas”. Emociones “negativas” como el miedo, la ira, la vergüenza o el asco han sido y serán completamente necesarias para nuestra evolución, sin ellas, no podríamos haber hecho frente a situaciones peligrosas. Por ejemplo: si el ser humano no hubiera tenido miedo a las serpientes, muchos hubieran muerto después ser mordidos al acercarse demasiado a una de ellas. Si el ser humano no hubiera tenido miedo a la oscuridad, no se hubiera quedado en su cueva durante la noche y hubiese acabado devorado por los depredadores.

¿Pero qué pasa con la tristeza? Una tristeza severa y duradera como la depresión es obviamente un desorden psiquiátrico serio. No obstante, la tristeza menos intensa y temporal tiene objetivos adaptativos que nos ayudan a superar los retos y afrontar las difíciles situaciones del día a día. Además, también actúa como signo social. Cuando estamos tristes, la gente tiende a empatizar, compadecerse y se inclina a ayudar.

Cada día crecen más las evidencias que demuestran que la tristeza y el mal humor tienen beneficios psicológicos. Para demostrarlo, los investigadores han manipulado las emociones de la gente con películas felices, divertidas o tristes y posteriormente han medido cambios producidos en tareas cognitivas y emocionales. Los resultados han demostrado que las emociones “negativas”:

Mejoran la memoria.

Motivan y aumentan la perseverancia.

Mejoran la comunicación.

Aumentan la igualdad tratando a las personas de manera menos egoísta y más justa.

Así que, que no nos exijan la felicidad, ¡vivamos nuestras propias emociones!

http://www.sciencealert.com/why-bad-moods-are-good-for-you-the-surprising-benefits-of-sadness

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