Ciencia o Dios: ¿dos reinos separados?

Y aquí otro post derivado de otra buena conversación con pregunta incluida surgida este verano: ¿Se puede creer en Dios y dedicarse a la ciencia?

Nueve de cada diez científicos de élite ha declarado ser ateo demostrando escepticismo hacia la existencia de un Dios. Este hecho parece lógico si pensamos que un científico se mueve por la inquietud de saber cómo funciona nuestro entorno aceptando solo la validez de la verdad y la evidencia. Y hasta el momento, la existencia de Dios no ha sido ni parece demostrable.

Que la fe y la ciencia no pueden ir juntas siempre ha sido un debate, pues una persona que estudiara a fondo las ciencias naturales, no podía, al mismo tiempo, creer en Dios, pues la ciencia “probaba” que no había tal. Aun así, grandes científicos han creído que la existencia de un Dios no entraba en contradicción con ser científico ni tampoco con sus estudios.

Lo que está claro, es que lo que no vemos y nunca podremos ver, como por ejemplo el pasado, nunca tendrá una explicación más allá de una teoría o una hipótesis más o menos probada.

Que Dios, independientemente de cual, creara “algo” y no dejará un manual de instrucciones detallado de cómo funcionaba, explicaría porque puede haber científicos que crean en un Dios y que busquen explicaciones a lo que Él ha creado.

De hecho, varios científicos importantes han creído en un ser superior:

Louis Pasteur (1822-1895), uno de los fundadores de la microbiología se declaró católico practicante, y de hecho, se dice que murió con un rosario en la mano.

Max Planck (1858-1947), conocido por sus teorías cuánticas que revolucionaron los mundos atómicos y subatómicos, siempre se declaró creyente incluso ayudando al clero en asuntos seculares.

Gregorio Mendel (1822-1884), el primero en ofrecer los fundamentos de la genética, empezó sus estudios en el jardín del monasterio en el que era monje.

“Creer en Dios es ser ignorante” o “Ciencia y religión son dos reinos separados” son frases sin sentido pues el sentido a lo que hacemos o a lo que nos dedicamos, siempre que lo hagamos bien, nos lo ponemos nosotros mismos.

¿Cuántos de esos nueve de cada diez científicos se han declarado ateos solo para no ser juzgados?

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