El Ibuprofeno y el Alzheimer cada vez mas cerca

La primera vez que oí hablar de la posible relación entre el ibuprofeno y el Alzheimer empezaba mis prácticas de máster en la facultad de medicina en la Universidad Autónoma de Barcelona. Unos ocho años más tarde, un estudio me sorprende gratamente. Recordemos rápidamente que el Alzheimer es la quinta causa de muerte entre las personas mayores de 65 años. Por desgracia, afecta a 47 millones de personas en todo el mundo costando más de 818 billones de dólares cada año. Una enfermedad huérfana de tratamiento que no solo afecta a pacientes sino que también afecta a sus familiares.

Varios estudios en animales y en cultivos celulares han concluido que los procesos inflamatorios pueden tener un papel relevante en la enfermedad por lo que el interés por el uso de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno, uno de los más tolerados en general, ha generado gran interés en la comunidad científica. De hecho, grandes encuestas epidemiológicas han sugerido que existe una menor prevalencia de trastornos cognitivos en pacientes que reciben tratamientos de larga duración con antiinflamatorios no esteroideos. No solo esto, sino que, según la revista Neurology, pacientes que han usado este fármaco durante más de 5 años presentan un 40% menos de probabilidades de desarrollar la enfermedad o retrasan su aparición.

El ibuprofeno, al igual que otros antiinflamatorios no esteroideos, tiene un perfil de efectos secundarios importante que incluye desde problemas cardiovasculares hasta hemorragias intestinales. Por lo tanto, es necesario demostrar que los beneficios de su uso sobrepasan los riesgos de sus efectos secundarios por lo que aún no es recomendable su uso para tratar el Alzheimer.

Aun así, los resultados parecen ser prometedores. De hecho, uno de los neurocientíficos más citados, Dr. Patrick McGeer, también dedica parte de su investigación al estudio de los posibles efectos del ibuprofeno en la prevención del Alzheimer. En su reciente estudio publicado en la prestigiosa revista Journal of Alzheimer’s Disease, McGeer anuncia que han desarrollado un test de saliva que puede diagnosticar el Alzheimer en estadios tempranos. Un test basado en la medición de la concentración del péptido beta amiloide 42 (Aβ42), un trozo de proteína que agrega en el cerebro causando neuroinflamción y muerte neuronal y que, contrariamente a lo que se creía hasta ahora, está presente en todos nuestros órganos. Lo que diferencia a personas sin la enfermedad a personas que padecen Alzheimer es que la concentración de este péptido es tres veces más alta en las personas enfermas.

Lo que estos estudios indican, es que una cucharadita de saliva sería suficiente para predecir si una persona está destinada o no a padecer Alzheimer y poder empezar el tratamiento con antiinflamatorios mucho antes de la aparición de sus síntomas entre los 55 y 65 años, cuando las probabilidades de éxito de los tratamientos ya son mínimas.
Crucemos los dedos, igual esta vez hay suerte.

McGeer PL, Guo JP, Lee M, Kennedy K, McGeer EG (2018) “Alzheimer’s Disease Can Be Spared by Nonsteroidal Anti-Inflammatory Drugs” J Alzheimers Dis 62 (3) 1219–1222 (doi: 10.3233/JAD-170706).

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29103042

 

 

 

1 comentario sobre “El Ibuprofeno y el Alzheimer cada vez mas cerca

  1. Responder
    Inés María Luna - 3 abril, 2018

    Los estudios pre-clínicos siguen por esa línea, sin embargo también hay publicaciones clínicas tanto de estudios observacionales como de ensayos clínicos que no han logrado establecer relación alguna : https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25227314. Como clínico el tema me preocupa, porque los NSAID´s, están relacionados con otros riesgos fundamentalmente en pacientes envejecientes y con co-morbilidad asociada, por ejemplo en alto riesgo cardiovascular porque elevan la tensión arterial, su consumo encierra un riesgo de sangrado y parece que están contraindicados en pacientes con IAM previo, sobretodo reciente. Y de todos, parece que el mejor parado en cuanto a RCV es el Naproxeno y probablemente algún ICOx 2. Cabe esperar estudios clínicos con un diseño específico.

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